Aguas arriba, está el Monasterio de San Salvador de Lérez, fundado en el siglo IX. Con él empezó la historia de Pontevedra.
Nada queda de la primera fábrica románica. La actual iglesia es neoclásica, como lo es su retablo mayor. Aqui está la capilla de San Benito, el del famoso cantar:
Si vas a san Benitiño
non vaias ó de paredes,
que hai outro máis milagreiro,
San Benitiño de Lérez
.
Aquí estudiaron y enseñaron el Padre Feijoo y el Padre Sarmiento, los dos grandes del siglo XVIII en Galicia, y una lápida les recuerdaen la fachada de la antigua casa benedictina.
En la desembocadura del Lérez se asentaba el barrio marinero de La Moureira, con su muelle de Las Corbaceiras, donde se cree fue construida la Santa María (La Gallega), para la expedición del descubrimiento de América. Hoy son sólo un recuerdo sus casas de planta baja, con fachada en forma de mitra, originada por la inclinación de sus tejados.
Las ordenanzas de la villa, de mediados del siglo XVI, impedían la residencia en La Moureira a quienes no fueran trabajadores del mar.
Dijo el Licenciado Molina en su descripción del Reino de Galicia que Pontevedra cargaba

Navíos que pasan de ciento
de tantos pescados y mantenimiento
que hincha a otros Reinos y a la AndalucÍa
.
El máximo esplendor de Pontevedra coincidió con su mayor relación con el mar, en los siglos XIV, XV y XVI, si bien su importancia comercial se mantuvo hasta mediados del XVIII. Pero las guerras, peste, emigraciones, cambios en el comercio y - sobre todo - los aluviones que cegaron su puerto convirtiendo en fluvial lo que antes era plenamente marítimo, hicieron decaer su importancia comercial y de transporte.
Al final del puente, comenzaba antaño la ciudad amurallada. Tuvo Pontevedra Muralla, comenzada a construir; en el siglo XIII, y que perduró hasta mediados del XIX. Medía 2.170 metros y aún podemos seguir paso a paso su trazado, que en su último tramo discurria por las actuales calles de:

-Arzobispo Malvar (donde quedan algunos de sus restos junto a la iglesia de Santa María)

-Michelena

-Cobian Rofignac

-Amoedo y

-Avenida de Buenos Aires.
Desgraciadamente, en la actualidad, la muralla es sólo un recuerdo.
Nos situamos de nuevo al final del Puente del Burgo, para comenzar el recorrido por la ciudad. A pesar de hallarnos a las puertas de la ciudad antigua, estamos inmersos en el tráfago de la vida moderna. Hoy como ayer, la vida entra en Pontevedra por el Puente del Burgo.
Nuestro primer destino es Santa María La Mayor, fundada por el poderosísimo Gremio de Mareantes do Corpo Santo, precisamente en el lugar que antaño ocupó la iglesia románica de Santa María La Antigua, y dominando el barrio marinero y la bahia de Pontevedra. Fue erigida en la primera mitad del siglo XVI.
De su fachada, obra de Cornelis de Holanda y Juan Noble, dijo Cunqueiro que "la habia patinado el viento del mar o la mirada de los que llegaron, en naves,desde lejanos puertos, con la nostalgia de la villa natal ”.
Combinando ojival y plateresco, es el primer monumento de Pontevedra y uno de los más bellos del gótico isabelino de Galicia. Fue elevada al rango de basílica por el papa Juan XXIII.
Ocupa la corona del viejo castro, milenario lugar sagrado de Pontevedra. Tiene planta basílical con capillas laterales que le dan forma de cruz.
Subimos la amplia escalinata - reformada a mediados del pasado siglo -. La fachada principal, como un gran retablo de tres cuerpos (los laterales salientes, y entrante el central), entre contrafuertes, presenta entre otros varios motivos un Transito de la Virgen, sobre el arco de la portada. Y, sobre el rosetón, la Coronación de María en lo alto, un calvario. Y sobre los contrafuertes, San Miguel y Teucro, mítico fundador de la ciudad.
En la puerta lateral de la derecha, medallones del Emperador Carlos I y su esposa. Al lado, el Cristo del Buen Viaje, del que se despedían los marinos pontevedreses antes de embarcarse. Su ábside poligonal es la parte más antigua.
En el interior, tres naves separadas por haces de columnas. Merecen especial mención sus retablos barrocos, y las capillas de la Concepción ( con el sepulcro del regidor Diego de Arango ), de San Miguel ( con el sepulcro de los Mariños de Lobeira ) y la del Corpo Santo, que lleva el nombre del gremio de Mareantes que fundó esta Iglesia.
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