Entramos en lo que se denomina la Ciudad Vieja, o La Ciudad. Atrás queda A Coruña moderna, cosmopolita, de nuestro tiempo... Entramos en la ciudad histórica.
Y para el primer contacto, el símbolo de la ciudad-faro, la Torre de Hércules, desde donde la tradición quiere que Breogán divisase, en una clara mañana, la verde tierra de Irlanda.
Aquí fue el comienzo... La leyenda quiere que los semidioses Hércules y Gerión luchasen a muerte, siendo Hércules vencedor y el cadaver de Gerión enterrado bajo los cimientos de esta torre. La historia confirma que el faro fue erigido en el siglo II, quizás bajo el reinado de Trajano... Que fue vital para la navegación desde entonces... Que en el siglo XV, los Irmandiños destruyeron su escalera exterior y que en tiempos de Carlos III fue dotada la estructura romana del recubrimiento exterior que hoy podemos admirar. Desde comienzos del siglo XVI, figura en el escudo de la ciudad.
En su base, dos placas recuerdan los momentos más importantes de su historia. La más moderna, alusiva a la reconstrucción dirigida por el arquitecto Eustaquio Giannini, y la más antigua a su erección hace quizás 1700 años por el arquitecto lusitano de Coimbra, Cayo Servio Lupo, que la dedicó al Dios Marte.
Es el único faro romano del mundo que sigue en servicio en la actualidad. Tiene 105 metros de alto, y desde su mirador, allá arriba, se divisa una amplia panorámica de A Coruña, y se avista la grandiosidad del Atlántico.
Otro singular punto de referencia histórica es el castro de Elviña, al otro extremo de la ciudad. Alli se dio una importante batalla en la Guerra de la Independencia... Alli se efectuaron importantísimos hallazgos de las épocas castreña y romana de A Coruña.

Volvemos a la Ciudad Vieja para recorrer sus calles más nobles, que tienen nombre de Zapatería, Herrería, Tabernas, Panaderas... Y visitamos uno a uno sus principales monumentos.
Como nuestro punto de destino será el Castelo de San Antón, comenzamos por el punto más alejado de la ciudad hasta llegar a él.
En la calle Panaderas, Convento de Capuchinas, fundado en el siglo XVII, con iglesia del XVIII, que se cree es de Casas y Novoa, el autor de la fachada del Obradoiro, de la Catedral de Santiago. En su fachada, imagen de la
Virgen de las Maravillas, a cuya devoción existió antes una capilla en esta lugar.
Museo de Bellas Artes, que ocupa el edificio del antiguo Real Consulado Marítimo, del siglo XVIII. En su pinacoteca, destacan los pintores románticos gallegos : Ovidio Murguía, Parada Justel, los Hermanos Brocos... Es notable su riqueza cerámica y numismática.

Es también biblioteca pública y sede de la Real Academia de Bellas Artes.
La iglesia de San Nicolás, es barroca, del siglo XVIII, con fachada del XIX. De una sola nave, con capillas laterales, contiene el camarín de la Virgen de los Dolores, de gran devoción en A Coruña.
Muy cerca está la iglesia de San Jorge, barroca, de comienzos del siglo XVII, proyectada por Domingo de Andrade. Fue de los Jesuítas: luego, de los Agustinos. Y, tras la exclaustración, en el antiguo convento (hoy desaparecido) se instaló el Ayuntamiento, y en la iglesia la parroquial de San Jorge.
En calle Tabernas, Real Academia Gallega, en edificio del siglo XVIII, en el que vivió Doña Emilia Pardo Bazán. Alberga, asimismo, el Museo dedicado a la gran escritora del siglo XIX español.
La Iglesia de Santiago es románica, del siglo XII, pero con influencias ojivales por numerosas reformas y reconstrucciones posteriores, debidas especialmente a los varios incendios sufridos.
Es la iglesia más antigua de A Coruña. En el siglo XIV, se reunía en su atrio el Concejo de la ciudad, convocado por su campana. Parece ser que en una de sus torres, se guardaba la pólvora para la defensa de la Ciudad. Su advocación a Santiago viene originada por su dedicación a la atención de peregrinos que llegaban por mar hacia la ciudad del Apostol.
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