En Riazor, se halla un importante complejo deportivo, que refuerza la tradición en este campo de la Ciudad de A Coruña.
Nuestra meta final será la ciudad histórica, las huellas del paso del tiempo...
Recorremos, en tanto, modernas vías, calles comerciales, que nos llevan a los centros vitales de la nueva urbe, o nos conducen a las dos playas que A Coruña tiene en pleno casco urbano:
Riazor y Orzán, cada verano, se pueblan de millares de bañistas, que disfrutan del mar y del sol con un entorno urbano que permite conjugar las comodidades y el descanso en libertad.
En A Coruña existen modernísimas superficies comerciales que polarizan la atención de los compradores coruñeses a foráneos, pero también perviven las calles comerciales de siempre, con tradición de siglos... Ya respondan al nombre de San Andrés o Riego de agua... Rúa Nueva a Calle Real ... Calles gastronómicas por excelencia, como Olmos o La estrella, donde el chateo es un arte, o un rito...

Y paseos como
Los Cantones, o la zona comercial de El Obelisco... o el abigarrado conjunto de Los Porches... Aquí estaba el barrio de La Pescadería, donde los coruñeses dieron batalla al ejército inglés en 1589, en defensa de su ciudad.
Frente a Los Cantones, La Rosaleda, Jardines de Méndez Núñez (con el recuerdo en piedra y bronce a gallegos ilustres) ... el noble edificio de La Terraza, hoy moderno centro de la comunicación, y el Quiosco Alfonso, actualmente sala de arte del Ayuntaniento coruñés, ambos con sabor decimonónico y bellísima presencia.
Más de 100 años después, suena fresca y viva la voz de Curros Enríquez en homenaje a esta ciudad :

Ouh, meiga cibdá da Cruña,
cibdá que por sobre os mares
érgue-la cabeza altiva,
cal onte nas túas murallas
o brazo de María Pita:

¿Qué tés nese teu recinto
qué tés prós que te visitan
que coñecerte non poden
sin que deixarte non sintan?.

Como un paso intermedio entre el presente y el pasado, las Galerías de A Coruña.

Aunque para Doña Emilia Pardo Bazán eran como grilleras, y aún parecidas a panteones, fueron llamadas por los coruñeses Quitapesares... Y para Torrente Ballester, era como una cura de ausencia, y cada año necesitaba contemplarlas al menos una vez. Merecieron para A Coruña el sobrenombre de La Ciudad de Cristal.

Datan de comienzos del siglo XIX y sintetizaron el trabajo artesanal de los carpinteros constructores de barcos con el de la nueva industria del vidrio que por entonces nacía en el Orzán.

A su indudable valor práctico de regulación de temperatura al dejar pasar el sol, y actuar como cámara amortiguadora de los rigores invernales, unen su excepcional valor estético y son un auténtico símbolo coruñés.
Casi en la ciudad vieja, la geometría urbana encuentra su perfección en la Plaza de María Pita. En tres de sus lados, las casas - cada una sobre tres arcos - muestran balcones, balconcillos y galería, en progresión ascendente.
Preside esta plaza el
Palacio Municipal, obra de comienzos del siglo XX.
En su
salón de sesiones, estan representados los hechos más destacados de la historia o la leyenda de la Ciudad.
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